Mostrando entradas con la etiqueta onda aguda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta onda aguda. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de noviembre de 2018

Onda aguda, potencial agudo, en el EEG.

Onda mayor o igual a 1/12 de segundo (más de 2,5 milímetros a 30 milímetros/segundo), o menor o igual a 1/5 de segundo; en general, mayor de 70 milisegundos. 

Su morfología es característica: fase aguda rápida ascendente abrupta desde la línea de base; transición abrupta a fase descendente; fase desdendente que rebasa línea de base; fase de recuperación lenta hasta línea de base (lentamente ascendente) y postpotencial lento (ascendente y descendente); en total, tres fases, una rápida y dos lentas, como se ve en los siguientes ejemplos: 

 

 



Esta morfología es característica y permite distinguir la onda aguda de otros grafoelementos como las ondas theta agudas (sobre todo en caso de ondas agudas lentas y mal integradas, como las degradadas por una lentificación de fondo) y de otros artefactos, como el QRS del electrocardiograma, que a veces aparece de manera aislada (sin formar el tren característico), como ocurre por ejemplo cuando se suma armónicamente a alguna otra onda basal de manera aislada. Alguno de los componentes de las ondas agudas pueden quedar ocultos por otras ondas o en ondas agudas degradadas en encefalopatías importantes. 

La morfología de la onda aguda según descripción clásica depende de si está localizada en un foco negativo o positivo: dados G1+, G2- y G3+, el foco negativo es G2-, y en este caso la onda aguda tiene la morfología descrita, con las dos ondas agudas determinadas por el registro en G1-G2-G3 (tres electrodos, dos canales) opuestas por la fase aguda (ambas fases agudas apuntando la una a la otra y a G2) y con la morfología descrita; las ondas agudas con foco negativo son las más frecuentes; las ondas agudas con foco positivo aparecen en la disposición G1-, G2+, G3-, focalizadas en G2, y aparecen opuestas por la base de la fase aguda (con las fases agudas también con inversión de fase en G2, es decir, apuntando en sentidos opuestos alrededor de G2, pero alejándose de G2, a diferencia de las ondas agudas con foco negativo); las ondas agudas con foco positivo son raras, y además con morfología distinta (monofásicas con fase simétrica, en vez de trifásicas y asimétricas). 

Personalmente se han visto varias veces ondas agudas con foco positivo y se ha observado que tenían la misma morfología que las ondas agudas con foco negativo, por lo que esta descripción clásica de las ondas agudas con foco positivo no se ha observado personalmente hasta ahora. 

Las ondas agudas aparecen en epilepsia primaria o secundaria, epilepsia crónica, epilepsia generalizada y epilepsia focal. Aparecen en el 50% de pacientes con crisis focales. Las puntas y las ondas agudas occipitales se correlacionan con un elevado número de etiologías, desde fibroplasia retrolenticular hasta estrabismo, pasando por traumatismo craneoencefálico y un largo etc. Los paroxismos occipitales tienden a desaparecer con la edad, por maduración cerebral, y tienen mala correlación con las crisis, a diferencia de los paroxismos en otras áreas. Los focos en áreas de asociación suelen provocar pocas crisis, y las anomalías intercríticas suelen ser abundantes.

viernes, 20 de julio de 2018

Actividad epileptiforme en el EEG.

Puede adoptar diversas formas: punta, onda aguda, punta-onda (típica, atípica y lenta; en las ausencias típicas: punta-onda a 3 Hz; en las ausencias atípicas: punta onda en una frecuencia distinta a 3 Hz), polipunta, polipunta-onda, actividad rápida paroxística (ritmo reclutante). Se puede incluir también a la actividad delta rítmica intermitente, más o menos aguda, de localización temporal o frontal cuando hay correlación con crisis específicamente, por ejemplo, con un estatus parcial.



En la gráfica anterior se puede observar un tren de ondas delta de alto voltaje en región frontal izquierda, coincidiendo con una crisis epiléptica versiva con desviación de la cabeza y la mirada hacia la derecha. T6 en la gráfica corresponde a O2.

La actividad epileptiforme puede ser ictal o interictal, focal, multifocal (puntas multifocales, hipsarritmia), o generalizada (focal o generalizada tanto en epilepsia focal como en epilepsia generalizada), y también puede ser aislada o en trenes, escasa o abundante, ya sea reclutante, subintrante, intermitente, repetitiva, continua, rítmica, seudo o semiperiódica o periódica (periódica se refiere a estereotipada y regular, ya sea en forma lateralizada o PLED –periodic lateralized epileptiform discharge- o en forma generalizada –como en la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y la panencefalitis esclerosante subaguda-, o en la forma del patrón brotes-supresión, o en forma de ondas trifásicas). 

Hay patrones ictales inespecíficos como son los diversos brotes de ondas delta, las caídas de amplitud, la actividad alfa, beta, etc. 

En la práctica clínica cotidiana se ha descartado personalmente el uso de la expresión “epileptógeno” en los informes electroencefalográficos en todo caso, en favor de la expresión “epileptiforme”, debido a que la primera resultaba confusa o ambigua en algunos casos, pues sin pretenderlo se daba a entender que servía como indicación para tomar la decisión de iniciar un tratamiento anticomicial en un momento dado, decisión que obviamente debe basarse en el conjunto de un contexto clínico dado, y no solo en el resultado de un electroencefalograma. 

Las ondas agudas con carácter epileptiforme en ocasiones presentan una amplitud tan baja que se las puede considerar “micropotenciales” agudos, y se observan con alguna frecuencia, sobre todo en la epilepsia vascular (también se han observado personalmente en algún caso de encefalopatía connatal, o en algún caso de meningioma frontal), por ejemplo, personalmente se han observado constituyendo la actividad crítica en un paciente con un estatus epiléptico parcial complejo frontal unilateral por un ictus; se han observado también en otros pacientes con epilepsia parcial sintomática tras accidente vascular cerebral isquémico del mismo lado que los potenciales. En ocasiones hay que hacer el diagnóstico diferencial entre estos micropotenciales y el complejo QRS del electrocardiograma que aparece en el electroencefalograma.