Mostrando entradas con la etiqueta mielopatía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mielopatía. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de noviembre de 2018

Tabes dorsal.

Ataxia por alteraciones de cordones medulares posteriores, como en neurosífilis (tabes dorsal) o también en déficit de vitamina B12 (marcha tabética; la vitamina está presente en cerdo, vísceras y cereales; en los pacientes vistos personalmente con déficit de vitamina B, por ejemplo, en el curso de enolismo, se ha observado una acusada polineuropatía mixta). 

Tabes dorsal: neuromielopatía tras 10-20 años de una sífilis primaria. Ataxia, dolor y trastornos urinarios. 

Sífilis terciaria o tardía, con afectación de cordones medulares posteriores, dolor en miembros inferiores, crisis viscerales, ataxia, marcha tabética, parestesias, incontinencia fecal, urinaria, o ambas, y arreflexia en miembros inferiores. 

Está volviendo a haber casos de sífilis en nuestro medio, a cualquier edad, por lo que hay que seguir teniéndola en cuenta en el diagnóstico diferencial. 

Las pruebas neurofisiológicas, electromiograma de miembros inferiores y potenciales evocados somatosensoriales de miembros inferiores, suelen estar claramente alteradas en caso de afectación de cordones posteriores. Se ve personalmente un caso cada 6 años aproximadamente de afectación acusada de cordones posteriores, ya sea por neurosífilis o por déficit de vitamina B12 (normalmente por enolismo). Es más frecuente la afectación de cordones posteriores por otras causas, como la estenosis de canal lumbar, la esclerosis múltiple o los tumores, de los que se ven varios casos al año. 

La tabes dorsal puede cursar en forma de abdomen agudo (otras causas de abdomen agudo de origen neurológico: herpes zóster, meningoencefalitis, radiculopatía, y en niños la migraña puede cursar en forma de dolor abdominal recurrente).

miércoles, 10 de octubre de 2018

Médula espinal.

-Anatomía: varón: 45 centímetros (columna: 70 centímetros); mujer: 42 centímetros. Cono medular en L1. Cola de caballo en lumbares y sacras. Filamento pial (filum terminale) alcanza cóccix. Desfase segmento medular-vértebras: C7-C7, T4-T6, T11-L3, T12-L5 (la raíz sale por debajo de L5). Raíces: 8 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5 sacras, 1 coxígea. El espacio epidural entre duramadre y vértebras es real, al contrario que en el cráneo, y con grasa y plexos venosos. Fondo de saco dural en S2, seguido en cada raíz por el epineuro al salir del agujero de conjunción. Los ligamentos dentados (piamadre) fijan la médula a la duramadre. La vascularización es más pobre en la región mediotorácica (sobre todo T2-T4) y en el ensanchamiento lumbar (T1-L2). En S2-S4 se encuentran las neuronas intermediolaterales parasimpáticas (núcleo de Onuf). 

-Actividad refleja: 
Reflejo miotático: dos neuronas (aferente y eferente). 
Reflejo muscular profundo. 
Reflejo del huso muscular (importante en musculatura antigravitatoria). 
Reflejo flexor: retracción ante estímulo doloroso, con integración homolateral o bilateral de varios mielómeros. 
Reflejo de la marcha: con integración bilateral y plurisegmentaria. 
Reflejos vegetativos: como el reflejo de retirada de la pared intestinal, contrayendo la zona previa a la herida. 
Reflejos somatovegetativos: como el de micción, mediante integración somatovegetativa, porque la contracción del detrusor es vegetativa y la relajación del esfínter externo es somática. 

-Clínica: 

Raíz posterior: la irritación supone dolor por dermatoma, parestesias, Valsalva positivo (más dolor al hacer la maniobra de Valsalva, por ejemplo, al defecar, o al toser); la sección supone anestesia (o hipoestesia por superposición de dermatomas), disminución de tono y reflejos. 

Raíz anterior: disminución de fuerza, atrofia, denervación, hiporreflexia, hipotonía, trastornos vegetativos simpáticos/parasimpáticos (región cervical baja: trastornos vasomotores y sudomotores en las manos, síndrome de Bernard-Horner por afectación de centro simpático cilioespinal en T1; región lumbosacra: trastornos urinarios y sexuales). 

Cauda equina: síndrome de la cola de caballo, paraparesia flácida, arrefléxica, asimétrica, con disfunción vesical e intestinal, anestesia en silla de montar, dolor en periné o muslos; puede combinarse con afectación de cono y dar manifestaciones de primera neurona motora con hiperreflexia y Babinski. 

Cono medular: menos dolor que en cauda equina, disfunción vesical e intestinal más temprana; sólo disminuye el reflejo aquíleo. 

Agujero occipital: debilidad de hombro y brazo, luego pierna ipsilateral, luego pierna contralateral, luego brazo contralateral (presentación clásica), posible dolor suboccipital irradiado a cuello y hombros, posible Horner (por encima de T2). 

Mielopatía apopléctica: hemorragia epidural, hematomielia, infarto de médula espinal, embolia de núcleo pulposo, subluxación espinal. 

Síndrome de sección medular completa aguda: aunque no haya sección puede haber interrupción funcional completa, y en tal caso puede haber recuperación; etiología: traumatismos, infecciones (mielitis), infartos (malacia), hematomas (hematomielia), abscesos, tumores (más lento o también debut de forma aguda); fisiopatología: paraplejía (dorsal o lumbar), tetraplejía (cervical), diafragma (T3, T4).

Síndrome de sección medular, hemisección o completa, con fase de shock medular  de 4-6 semanas con abolición de funciones vegetativas, anestesia o parestesias ascendentes (por encima del nivel) y parálisis de segunda motoneurona por debajo del nivel de sección, posibles mioclonias; atonía, arreflexia musculocutánea, distensión abdominal, íleo, distensión vesical con globo, priapismo, hipotensión arterial con secuestro en miembros inferiores y abdomen pudiendo llegar a shock hipovolémico; también puede haber hipertensión sistólica y diastólica por sección medular; fase de automatismo medular de 1-6 semanas cuando la médula aislada recupera o exalta transitoriamente sus funciones y se rehacen los reflejos medulares nociceptivos distales a la sección, con parálisis de segunda neurona motora en la sección y de primera neurona motora por debajo de la sección, con reflejos otra vez e incluso hiperreflexia e hipertonía (y falsa sensación de curación); distrofia por aislamiento; retención, espasticidad, nivel: sospecha médula; si no se recupera: plejía y atrofia en flexión, alteración del tropismo, úlcera por decúbito, infección urinaria. 

Síndrome de hemisección medular (síndrome de Brown-Sequard): afectación vía piramidal y cordón posterior ipsilaterales (se decusan por encima); afectación termalgésica heterolateral a la lesión (decusan por debajo de ésta, siendo el nivel de pérdida 1 o 2 niveles por debajo de la lesión). 

Síndrome de compresión medular, irritación con fasciculaciones, dolor y parestesias (el dolor puede ser radicular) o déficit con paresia de primera motoneurona excepto en el nivel de compresión e hipoestesia-anestesia. 

En el síndrome medular se altera la onda F, como en la fase inicial del síndrome de Guillain-Barré. 

Síndrome centromedular: banda de hipoestesia disociada y “colgada” (“suspendida”), con dolor urente mal localizado, parálisis y amiotrofia, dolor y anestesia de tipo radicular, arreflexia, alteraciones sudorales y vasomotoras, síndrome de Horner (cervicodorsal), hipoestesia profunda, piramidalismo; en médula espinal cervical: debilidad del brazo, disociada, en esclavina; suele respetar propiocepción y región perineal y sacra. 

Cualquier combinación: esclerosis múltiple (vibración, propiocepción, estereognosia, Romberg, Lhermitte –el signo de Lhermitte también aparece en otros trastornos de cordones posteriores aparte de la esclerosis múltiple, como traumatismos de la médula espinal, tumores y compresión artrósica-); esclerosis lateral amiotrófica (amiotrofia y piramidalismo pero sin alteración de la sensibilidad ni de esfínteres); mielosis funicular (cordón posterior y piramidalismo, polineuropatía); enfermedades degenerativas (paraplejía espástica familiar con síndrome del haz corticoespinal; ataxia de Friedreich con afectación de cordón posterior y cerebelo, etc.). 

No es raro el síndrome medular agudo. Si debuta por ejemplo en forma de paresia aguda y asimétrica de ambos miembros superiores, la clave para orientar el diagnóstico, aparte de la clínica, la puede dar el electromiograma, al observarse una disminución de la sumación temporal en los músculos afectados en la fase aguda, que posteriormente podrá confirmarse con resonancia magnética. En la evolución de estos pacientes podrán observarse posteriormente en algunos músculos signos de afectación de segunda motoneurona (actividad denervativa, atrofia), si se afecta el asta anterior medular también. 

En una paciente vista personalmente con mielopatía por aplastamiento vertebral presentaba piramidalismo en ambos miembros inferiores (espasticidad, hiperreflexia y clonus agotable). En el electromiograma presentaba ligera reducción de la sumación temporal por L4 L5 S1 de ambos miembros inferiores. El hallazgo más llamativo en el electromiograma era la presencia de plejía selectiva de gemelo derecho solamente, no de otros músculos (de sóleo tampoco). 

En las lesiones medulares bajas con paraparesia, con frecuencia hay signos de primera y segunda neurona motora, pie cavo (que a veces se observa en pacientes en los que no es posible detectar signos electromiográficos de afectación de segunda neurona motora pero sí claramente de primera neurona motora), reflejo plantar en extensión y signos electromiográficos neurógenos de primera y segunda neurona motora (actividad denervativa y trazados simples con sumación temporal reducida). 

-Algunas mielopatías: 
Esclerosis lateral amiotrófica. 
Parálisis espinal espástica. 
Amiotrofia espinal. Mielosis funicular (cordón posterior y vía piramidal). 
Siringomielia (primera y segunda neuronas motoras y vía espinotalámica). 
Ataxia de Friedreich (cordón posterior, vía espinocerebelosa, primera, segunda o ambas neuronas motoras). 
Tabes dorsal (cordón posterior, primera, segunda motoneurona, o ambas). 
Enfermedad de Lyme (mielitis). 
Síndrome paraneoplásico. 
Mielitis transversa extendida longitudinalmente (más de 3 niveles): síndrome de Devic, esclerosis múltiple (variante asiática), encefalomielitis aguda diseminada, miastenia gravis, lupus, radioterapia medular, esclerosis múltiple (cuando las lesiones “coalescen”), esclerosis múltiple pediátrica, neurosarcoidosis. 
Mielopatía hepática: paraparesia espástica progresiva que aparece en ocasiones en relación con hepatopatía crónica, y que parece ser que se corrige con transplante hepático.

domingo, 7 de octubre de 2018

Hipotonía neonatal.

Si es secundaria a una enfermedad, puede tratarse por ejemplo de prematuridad (menos de 37 semanas de CA), infección, “sufrimiento” fetal, cardiopatías congénitas, encefalopatía hipóxica, hemorragias intracraneales, fármacos maternos, síndrome de Down. 

Siguiendo a Dubowitz se dividen en las de origen central y las de origen periférico (Dubowitz V. The floppy infant. Philadelphia: JB Lippincott; 1980). 

La de origen encefálico puede deberse a anomalías cromosómicas (síndrome de Down, lisencefalia, síndrome de Prader-Willi, síndrome del cromosoma X frágil, síndrome de Lowe u oculocerebrorrenal, síndrome de Kabuki, etc.), anomalías metabólicas (hiperglicemia no cetósica, hipotiroidismo, hipertiroidismo, hipoparatiroidismo, hiperparatiroidismo, síndrome cerebrohepatorrenal, adrenoleucodistrofia, etc.), encefalopatía (hipoxicoisquémica, gangliosidosis, degeneración neuroaxonal de origen desconocido, etc.), infección del sistema nervioso, síndromes malformativos diversos (síndrome de Prader-Willi, etc.). 

También puede deberse a mielopatía obstétrica alta (cursa con retención urinaria). 

Las de origen medular pueden deberse a lesiones medulares. 

Las de origen cerebeloso pueden deberse a malformación de Chiari, síndrome de Dandy-Walker, síndrome de Joubert y romboencefaloclasis (fusión de hemisferios cerebelosos). 

Dentro de las formas paralíticas puede deberse a anomalías de la motoneurona (enfermedad de Werdnig-Hoffman; atrofia pontocerebelosa tipo 1, que es una amiotrofia espinal con atrofia de cerebelo, protuberancia, tálamo y nervio periférico con microcefalia; poliomielitis, etc.), anomalías musculares primarias (enfermedad de Steinert neonatal, con diplejía facial; miopatías congénitas, nemalínica, centronuclear o miotubular, etc.; distrofias musculares congénitas, a veces asociada a hiperlaxitud distal o forma hipotonicoesclerótica de Ulrich, etc.; miopatías metabólicas, como las miopatías mitocondriales, o el déficit de maltasa ácida o enfermedad de Pompe; por último, puede haber una hipotonía congénita benigna y no ser la etiología clara, y de estos últimos algunos pueden no tener un curso benigno); anomalías de la placa motora (miastenia gravis neonatal; miastenia congénita incluyendo el síndrome del canal lento; botulismo en el que es importante para el diagnóstico el estreñimiento); anomalías en el nervio periférico (polineuropatía hipomielinizante congénita, neuropatía de Dejerine-Sottas con imagen en bulbo de cebolla, síndrome de Guillain-Barré que desde la erradiación de la poliomielitis es la principal causa de parálisis flácida en el niño, polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica, porfiria que puede simular un síndrome de Guillain-Barré, neuropatía axonal gigante, etc.). 

Según Dubowitz, en un tercio de los casos está en relación con trastornos neuromusculares, siendo los más frecuentes los siguientes: amiotrofia espinal infantil intermedia y severa, distrofia miotónica congénita y miastenia gravis neonatal y congénita; y los menos frecuentes: miopatías congénitas, miopatías metabólicas (glucogenosis, mitocondriopatías, lipidosis, parálisis periódicas), neuropatías (hereditarias, hipomielinización congénita, Guillain-Barré, poliomielitis, etc.), síndrome de Joubert, botulismo, etc. 

Se sospecha trastorno neuromuscular en caso de: antecedente familiar, consanguinidad, abortos previos, hidramnios, hipotonía uterina, presentación en podálica, trastorno de deglución y succión (por ejemplo: distrofia miotónica), disminución de la mímica facial (por ejemplo: distrofia miotónica, distrofia muscular congénita), ptosis u oftalmoplejía (por ejemplo miopatía congénita), distress, luxación de cadera, criptorquidia, etc.

jueves, 26 de julio de 2018

Artritis reumatoide.

Entre sus manifestaciones clínica incluye la debilidad y atrofia de musculatura esquelética (atrofia de fibras y necrosis). 

La subluxación atlantoaxoidea puede provocar compresión medular. 

Los antipalúdicos pueden causar retinitis pigmentaria (es posible que el clínico indique la realización de un electrorretinograma en estos casos; hasta el momento según experiencia propia no se ha detectado ningún paciente a tratamiento con antipalúdicos con alteración en el electrorretinograma entre los explorados con esta indicación). 

Los antipalúdicos pueden causar miopatía y neuropatía. 

La atrofia muscular en la artritis reumatoide se debe a una combinación de desuso, neuropatía y miopatía, cada una de las cuales se puede categorizar y cuantificar por separado mediante un electromiograma (Fontoira M et al. Diagnóstico del paciente con amiotrofia del músculo primer interóseo dorsal: a propósito de 15 casos clínicos. Rehabilitación 2002; 36: 50-58). 

Es posible la mononeuropatía múltiple (con múltiples bloqueos sensitivomotores) tras tratamiento con infliximab (anticuerpo monoclonal antifinflamatorio) en el curso de una artritis reumatoide (síndrome de Lewis-Sumner). Mejoría con inmunoglobulinas. Anti GM1 negativo. Este hallazgo tiene que ver con la variabilidad fenotípica de la neuropatía inducida por anti-TNFa (Hooper SK. Lewis-Sumner syndrome associated with infliximab therapy in rheumatoid artritis. Clinical Neurophysiology 2009; 120: 110).